En la vida, una de las cosas más duras es terminar. Demasiado a menudo hacemos el 95 por ciento del trabajo sólo para perderlo todo en un último y minúsculo tramo.
El resultado de esto es obvio en deportes, en negocios o en la escuela: se hace el record/objetivo/examen… o no.
Es menos obvio en la aventura, pero está allí: una tormenta que omite los últimos pasos a la cumbre del Everest. Una franja de agua abierta cruzando el camino de una travesía desde tierra al Polo Norte. Un arrecife coralino o una deriva negativa obstruyendo una recalada apropiada al remar un océano.
¿Cómo se maneja esto? Hay varias opciones:
1. El engaño: puede decir que lo hizo de todos modos.
2. La desinformación: puede retener información crucial.
3. Cambio de meta (posterior): Decir que se fue solamente para la experiencia de uno mismo y el placer.
Usted puede elegir cualquiera de estos y uno más: engañar todos antes de partir.
Culpar otros
Vemos el engaño todo el tiempo. Cuando fracasa, la gente tiene diversas estrategias.
Entre las más populares; culpar a los medios o su propio webmaster por el “malentender” al explorador. Lo divertido es que los individuos que son “malentendidos” siempre para su provecho. Otra declaración popular es “tuve que mentir para hacer felices a los patrocinadores.” |